
Kurmásana. La Tortuga.
Kurma= tortuga . Àsana= postura.
Si sientes tensión en la espalda o incomodidad en los isquiotibiales entonces regresa un poco y hazla cuando cuando hayas alcanzado un grado de flexibilidad apropiado. Si eres lo suficientemente flexible como para poner el pecho y los hombros sobre el suelo, entonces trabaja con la conexión de los cuadríceps y eleva los talones fuera del piso. No pongas demasiada presión en los codos. Mantén los hombros debajo de las rodillas.
Esta postura es sagrada para los yoguis. En esta postura, que recuerda a una tortuga, los miembros son separados. La mente se hace más tranquila y desarrolla ecuanimidad, tanto en la tristeza como en la alegría. Gradualmente libera dolores rodeados de ansiedad y placeres rodeados de indiferencia, mientras emociones de pasión, miedo y enojo pierden fuerza. También son grandes los beneficios en el nivel físico. Tonifica la columan vertebral, activa a los órganos internos y te mantiene energético y saludable. Suaviza los nervios del cerebro y al terminar de hacer la postura uno se siente refrescado, como después de un largo e ininterrumpido sueño.
Esta postura prepara a los aspirantes al quinto estadio de las prácticas yóguicas: Pratyahara (retiro de los sentidos de los objetos externos)